viernes, 6 de diciembre de 2013

Los Juegos de la Comadreja: Capítulo 7


El camino es perfecto; fácil y alejado. Es algo como: saltar hacia delante, dar pasos hacia los lados, volver a saltar... Es fácil de memorizar, pero uno de los problemas es que no crea que pueda poner a ahora ha intentar pasar por él, ya que ellos están haciendo lo mismo y sería muy fácil que me descubrieran. Un segundo después de decidir eso, creo que es más prudente dejar una señal en el suelo para no olvidar el sitio por el que es más seguro pasar. Me giro, buscando algo que pueda servirme. Cuando muevo rápido la cabeza, mi pelo me da en la cara, haciéndome cosquillas, por lo que me lo sujeto con las manos, formando como si fuera un cola. Hace tiempo que no siento esta libertad por lo sin darme cuenta me encuentro riendo a carcajadas. Me tapo la cara con ambas manos, y empiezo a reír en silencio. Cojo una hoja caída de un árbol y la coloco como señal. Con cara de loca, de haber hecho algo horrible, con una sonrisa de joker, me interno en el bosque, medio tropezándome. Me siento con la espalda pegada a un árbol, y sigo riéndome, por lo que rato después empieza a dolerme la barriga. Poco después, cuando el sol ya esta en lo alto, me levanto, me sacudo la tierra que se me ha pegado al pantalón y me dirijo hacia la cornucopia. Ahora que lo pienso, no parece tan gracioso el hecho de sujetarme el pelo, pero por una vez me ha gustado sentir otras emociones distintas a las que estaba acostumbrada aquí dentro. Cuando llego a mi destino, el chico al que debería haber matado, el del tres, ya se ha recuperado. La ira fluye dentro de mí. <<No puedo creer que lo hubiera dejado con vida, debería haberlo matado>> Intento controlarme, pero es casi imposible. El chico ya puede moverse, andar con tranquilidad, pero no creo que pueda correr y menos aún sobrevivir a un ataque, cuando este solo. Para intentar no saltar sobre él en busca de pelea la próxima vez, empiezo ha rodear por detrás la montaña, para intentando encontrar el camino. Poco después encuentro la hoja que había puesto se señal (y si no es esa se parece mucho). Cuando llevo tiempo sin encontrar el camino, empiezo a sospechar si era la hoja que había puesto, pero giro la cabeza y ahí esta el camino, por lo que parece, no he estado prestando mucha atención mientras lo buscaba. Empiezo a memorizar repitiéndome siempre los mismos pasos. Saltar hacia delante, paso hacia la izquierda, salto hacia delante, girar hacia la izquierda y saltar, paso hacia delante, girarse un poco hacia la izquierda y saltar, mirar hacia la montaña y saltar. Así continuamente, haciendo que me aburra. De repente empiezo ha escuchar como los profesionales empiezan a gritar y maldecir. Me levanto y me dirijo a ver que pasa. Cuando llevo, puedo ver como a lo lejos hay dos grandes columnas de humo, que se elevan más allá de diez metros por encima de los árboles. Tres profesionales se internan en el bosque dejando al chico medio muerto al cuidado de sus provisiones. <<Es mi ocasión>> pienso orgullosa. Doy media vuelta y corro hacia el camino. Cuando llego, me dirijo hacia la montaña, sin preocuparme de que puedan verme. Me coloco y salto hacia adelanta algo más de un metro, doy un paso hacia la izquierda y doy un pequeño paso hacia delante. <<En estos momentos tengo el corazón en la mano, si doy un paso en falso, adiós a mi vida>> Me giro hacia la izquierda, salto un metro aproximadamente y doy un paso hacia delante. <<Ya estos muy cerca, no puedo fallar ahora>> Me giro un poco hacia la izquierda, salto y vuelvo a saltar dirección: la montaña. Me encuentro delante de ella y no me ha pasado nada. <<Estoy eufórica>> Cojo lo primero que encuentro, que resulta ser un trozo de carne seca, y me dispongo a salir de nuevo. Repitiendo los mismos pasos pero a la inversa, consigo salir de esa trama. Esta vez estoy dispuesta a matar al chico del tres, pero hay alguien en el bosque, al otro lado de la montaña. Con mi comida en la mano, me dirijo hacia el bosque, escondiéndome en un lugar cualquiera, ya que lo importante es que quien sea que fuese aquel tributo no este dispuesto a matarme. Empiezo ha observar entre los árboles. Los profesionales no vuelven. El chico del tres anda cerca de mi posición, lo que me pone en peligro. Pronto se aleja, pero decido estar atenta por cualquier caso. De repente, veo como una flecha sale de entre los árboles y va a parar en una bolsa de manzanas. La flecha desgarra la bolsa, formando un agujero por el que poco a poco empiezan a deslizarse las manzanas hasta el exterior de la bolsa. Cuando la primera de ellas toca el suelo, todas las minas empiezan a estallar. El sonido de la explosión hace que me duelan los oídos. Quien fue ese tributo, ha hecho lo correcto. Aunque yo ya no puedo conseguir comida fácil, los profesionales tendrán que buscar ellos solos la comida. Hay un gran revuelo en la cornucopia, Clove y Cato han llegado, pero no se donde está el del uno. Cato está muy enfadado, no para de gritarle al chico del tres, lo que ni me molesta ni me incomoda. Unos segundos más tarde, Cato agarra al chico por el cuello con ambas manos y rápidamente, le da un giro hacia la izquierda, matándolo. Su muerte es una sorpresa para mi, aunque quería que muriese, no me esperaba que fuese tan rápida. Me interno en el bosque. Los profesionales ya no tienen nada que me importe. Suena un cañón. El chico ya está muerto del todo. Cada vez somos menos. Solo uno puede sobrevivir. Solo uno conseguirá la victoria. Solo uno será colmado de riquezas. Y pienso ser yo.

Espero que les haya gustado
Besos :)

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