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domingo, 6 de abril de 2014

La vida de Peeta antes de los Juegos: Capítulo 8

Después de bastante tiempo sin publicar ningún capítulo de ''La vida de Peeta antes de los Juegos'' hoy por fin hemos publicado otro. Hace tiempo que decidí dar este fanfic por acabado, y no seguir publicándolo, pero he decidido darle otra oportunidad y publicar un capítulo más. No sé si después de este habrá otros, pero por ahora publico este. Espero que os guste :)


viernes, 18 de octubre de 2013

La vida de Peeta antes de los Juegos: Capítulo 7

Capítulo 7

Delly me está esperándo al lado de la alambrada, mirando al bosque, bajo la sombra de un árbol que sobrepasa la alambrada y cuelga sobre ella. Escucho un ruido y me giro, unos metros más lejos hay un gato que acaba de pasar por debajo de la alambrada.
-Peeta.-Delly me está llamando.
Me giro. Lleva algo en la mano, algo de color tierra. Sonríe ampliamente y me doy cuenta de lo que tiene en la mano es barro, pero es demasiado tarde porque ya me lo ha lanzado a la cara.
Delly tiene muy buena puntería, desgraciadamente, porque me ha dado en toda la cara. Me limpo el barro con la manga y empiezo a correr. Voy directo al charco de barro que hay justo al lado de Delly. Sumerjo la mano y le tiro el barro, también le da en la cara. Ella ahoga un grito y corre hacia mi. Me empuja con toda su fuerza y caigo de espaldas en el charco de barro. Intento levantarme pero resbalo y vuelvo a caer. Delly no puede parar de reírse al ver mi patética caída así que aprovecho el momento porque tiro de ella y cae en el barro junto a mi. Ahora soy yo quien ríe, pero no por mucho tiempo porque Delly me tira barro a la boca. He cerrado la boca justo a tiempo y no he tragado nada de barro. Ahora le toca a Delly tragar barro, vuelvo a llenar la mano de barro, hecho la mano atrás, pero un crujido me detiene en seco. Proviene del árbol. Algo no va bien. Hago una señal a Delly y nos arrastramos procurando no hacer ruido lo más lejos posible de la rama que cuelga sobre nosotros.
El sonido de una rama que se parte se olle por encima de nuestras cabezas y nido de rastrevíspulas se estrella contra el suelo. Pensaba que o había rastrevíspulas en el Distrito 12. Me equivocaba.
Delly y yo nos levantamos a toda prisa y salimos corriendo. Las rastrevíspulas nos siguen muy cerca, van a alcanzarnos, no nos dará tiempo de llegar a ningún sitio. Delly se mete en un callejón, pero cuando voy a entrar una rastrevíspula me pica en el cuello. El dolor es terrible. Duele mucho. Me aguanto el cuello con las manos y caigo de rodillas sobre la nieve. Las rastrevíspulas ya no están, así que Delly se agacha junto a mí.
-Peeta, vamos, tenemos que buscar ayuda.
Sus palabras resuenan en mi cabeza como si fuesen eco. Es demasiado tarde. El veneno me está haciendo efecto.
Solo me ha picado una. Pero soy un niño, su veneno es demasiado para mi cuerpo.
La vista se me nubla, no veo claramente lo que hay ante mí. Se me aclara un poco, busco a Delly con la mirada pero ya no está, en su lugar hay una niña de pelo rojo, ojos negros y profundos, piel verde escamosa, garras y dientes muy afilados.
Es espantosa. Es un monstruo. Delly ya no está, ha sido sustituida por esa...cosa. Pero...¿y Delly?.
Me arrastro hacia atrás todo lo lejos posible de ese muto.
''-Peeta, ¡Peeta! ¿Te encuentras bien?-dice Delly.''
El monstruo ruge.
Escucho un aullido bastante fuerte, giro la cabeza bruscamente y a unos diez metros de distancia hay un lobo enorme, erguido sobre las patas traseras, debe medir unos dos metros de altura.
Todo da vueltas.
El pelaje del lobo es tan oscuro como el carbón y sus ojos amarillos brillan a unos diez metros de mí.
Hay algo raro, lleva algo en la boca. Es un cuerpo de niña, muerta o inconsciente. No sabría decirlo, desde aquí no puedo saberlo. La niña tiene la ropa ensangrentada, pero sus dos trenzas castañas que colgaban de su cabeza estaban intactas, aunque un poco cubiertas de sangre.
El lobo suelta a la niña, que cae contra la nieve, ella emite un sollozo. La nieve se está tiñiendo de rojo con su sangre demasiado rápido. Más de lo que debería. No está muerta, pero está perdiendo mucha sangre y morirá pronto. No puedo dejar que Katniss muera.
El lobo retrocede, parece que quiere que ayude a Katniss. Me levanto inmediatamente y corro hacia Katniss, tengo que hacer algo para evitar que se desangre.
Llego junto a ella, caigo de rodillas a su lado y veo que su camiseta está rota por donde se han clavado los dientes del enorme lobo.
Las manos me tiemblan, tengo que encontrarle el pulso, no lo encuentro, pero tiene qué estar viva, todavía tengo que poder hacer algo por ella.
Mi nerviosismo aumenta. No tiene pulso. Era demasiado tarde. Ella había muerto y no he podido hacer nada.
El lobo empieza a reír, ¿cómo se está riendo?. Lo miro. Estoy frustrado. La ha matado, y se ríe. Lo miro con la mirada cargada de odio. El lobo para de reír, se inclina y clava sus dientes en mi estómago.
La oscuridad me envuelve de repente.
He muerto.
Por lo menos no tendré que vivir sabiendo que Katniss ya no está y yo no he podido salvarla.
Una luz brilla a través de mis párpados. ¿Estoy en el cielo?¿De verdad todo esto ya ha acabado?
Abro los ojos lentamente y compruebo que estoy equivocado. Esto vivo. Esto no ha acabado. Estoy en mi habitación, tumbado en mi cama. No sé como he llegado aquí. Mi padre está junto a mi, sonriendo, y a su lado está Delly.
La imagen del cuerpo sin vida de Katniss me viene a la cabeza, el lobo, la sangre...
-¡Katniss!- me siento e intento bajarme de la cama pero mi padre me detiene.
-Peeta, tienes que descansar, pronto te recuperaras del veneno.-me dice mi padre.
-¿Veneno?¿Qué veneno? El lobo... Hay un lobo suelto, papá, hay que avisar a la gente, ¿y Katniss?¿sigue allí? estaba...-no me atrevo a decirlo en voz alta. Puede que si no lo digo no sea verdad, aunque sé que eso no es así.
-¿Qué lobo Peeta?-esta vez es Delly la que interviene.-Katniss está bien, no estaba con nosotros. Saliste corriendo hacia la nada y te derrumbaste de repente.
-¡EL LOBO DELLY! ¿NO LO VISTE? Era enorme, y tenía a Katniss. Ella estaba sangrando mucho pero cuando llegue ella estaba... estaba...-no puedo decirlo. No puedo.
-Peeta, hijo, nada de esto ha pasado.-mi padre intenta tranquilizarme, pero no tiene mucho éxito.-Te picó una rastrevíspula, intenta recordar, todo lo del lobo y la muerte de Katniss han sido una alucinación.
-Pero¿Y qué pasa con el monstruo verde? Delly se fue y había un muto del capitolio...
-Peeta, nada de eso ha sido real.-dice mia padre.
-Pero...era...todo era muy real. ¿Y si Katniss ha muerto?
-Katniss está bien Peeta, la ví con su padre cuando te traía hacia aquí, iban hacia su casa en la Veta.-dice Delly.
No sé que responder, vale, ha sido una alucinación, aunque pareció bastante real, pero de todas formas mañana buscaré a Katniss. No estaré tranquilo hasta no comprobar con mis propios ojos que la chica de la Veta sigue viva.

jueves, 10 de octubre de 2013

La vida de Peeta antes de los juegos: CAPÍTULO 6

Después de bastaaaaaaante tiempo, hemos tenido tiempo de escribir un capítulo más de ''La vida de Peeta antes de los Juegos'', aquí os lo dejamos ;)





Capítulo 6

    Hoy es un día muy especial para mí, aunque para el resto no sea importante. Hoy es mi cumpleaños. Puedo decir que oficialmente tengo 7 años. Hoy pienso esperar a que mi madre venga a despertarme a gritos, voy a permitirme dormir un poco más, aunque que sea mi cumpleaños o no a mi madre le da igual, me quiere despierto y ayudando, aunque me tenga que despertar mediante palizas, sea cual sea el día del año.
    Nunca tengo pastel de cumpleaños, solo tuve uno una vez, y apenas lo recuerdo. Tenía un año y mi padre me hizo un pastel de color naranja atardecer, mi color favorito. Cuando mi madre vio que iba a comer el pastel que me había hecho mi padre me riñó, me lo quitó para venderlo en la panadería y abofeteó a mi padre. Mi padre es un hombre bondadoso, pero no es débil, pero ante mi madre todo ser de la tierra es débil.
    Una mano firme y segura me agita el hombro y me veo obligado a abrir los ojos y abandonar mis pensamientos. Ante mí está mi padre, antes de que pueda hablar me tapa la boca con la otra mano y me susurra:
-Silencio Peeta, tengo algo para ti. Sígueme.- empieza a girarse apartando la mano de mi boca y la de mi hombro, pero se detiene- Se me olvidaba , feliz cumpleaños Peeta.
     Mi padre sale de la habitación así que me levanto, me visto y bajo silenciosamente las escaleras. Y allí estaba mi padre con un pequeño pastel naranja con la frase ''Feliz cumpleaños Peeta'' escrita en letras verdes. No solo se había acordado de mi cumpleaños sino que me había hecho un pastel arriesgándose a la regañina de mi madre. 
    Dejo el pastel sobre la mesa y corro a abrazar a mi padre.
-Muchas gracias papá. No esperaba ningún pastel.-le digo con una voz cargada de felicidad.
-Sabes que no tienes que agradecerlo, Peeta. Ahora corre y vete con tus amigos antes de que te vea tu madre, hoy puedes quedarte fuera todo el día, hoy es tu cumpleaños, debes disfrutar.- Estoy un poco anonadado, me dan un pastel y no tengo que hacer nada, éste año será un gran cumpleaños.- Venga Peeta, corre y vete.
    Hago lo que me dice y salgo corriendo por la puerta de atrás.
    Antes de irme mi padre me ha dado un caja para guardar el pastel, así que corro todo lo que puedo intentando no aplastar el pastel dentro de la caja.
    Llego hasta la parte de la alambrada donde están mis amigos, entre ellos está Delly, la chica rubia, siempre es muy amable con todos, y también estaban sus amigas, obviamente.
-¡Hey Peeta!-dice Delly alzando el brazo y saludándome mientras llego corriendo.-¡Feliz cumpleaños!
-¡Eh! Verdad, ¡Felicidades Peeta!-dice Fred, uno de mis amigos, que está a su lado.
    El resto también me felicitan así que entre el barullo de felicitaciones consigo entender ''¡Feliz cumpleaños!'' y  ''¡Felicidades, Peeta!'' .
-Gracias a todos.-la sangre me ha subido a las mejillas.-Mirar.-abro la caja y para que vean el pastel.- Lo ha hecho mi padre, se supone que era para mí, pero quiero compartirlo.-nadie coge pastel.- Vamos, coged, no importa, quiero compartirlo con vosotros de verdad.
    Delly se acercó y cogió un trozo. (Mi padre había tenido el detalle de cortarlo antes de decorarlo).
    Cuando Delly se retira todos cogen un trozo y comen el pastel. Yo también cojo uno.
    Después de habernos terminador el pastel, jugamos cerca de la alambrada a pillarnos unos a otros diciendo ''Tú la llevas''.
    Le tocaba llevarla a Delly, estoy corriendo cerca de la alambrada cuando veo a una niña pequeña con dos trenzas rubias correr hacia mí, pero se para unos metros lejos de mí. Se agacha en el suelo y empieza a coger flores alegremente. Al instante llega su hermana mayor, con sus dos trenzas castañas golpeándole la espalda mientras corre. No despega los ojos de su hermana ni un segundo. Cuando llega junto a su hermana, se agacha a su lado.
-Prim, no puedes salir corriendo así. Vamos a casa, ¿vale? Papá y mamá estarán preocupados.-le dice la mayor a la pequeña.
    Sin esperar respuesta se levanta, le da la mano a su hermana y la ayuda a levantarse. Las dos niñas de las trenzas se alejan mientras las observo.
    He vuelto a ver a Katniss y de nuevo no me he atrevido a hablarle.

sábado, 20 de julio de 2013

La vida de Peeta antes de los Juegos: capitulo 5

Capítulo 5

Me despierto al oír la voz de mi madre, ... no,no era una voz dulce ni bonita, sino todo lo contrario. Un grito espantoso recorría la casa, era a uno de mis hermanos, concretamente  George. Me levanté de la cama y me vestí rápidamente para averiguar lo que ocurría. Bajo a toda velocidad y me resbalo en el último escalón, ya que la tabla estaba suelta. Empecé a gritar por el dolor del tobillo que era insoportable. Mi padre está corriendo hacia mi, y antes de que pueda verme mi madre,  salimos por la puerta de atrás de la casa.
Un intenso dolor me recorre todo el cuerpo, tengo la cabeza apoyada en el hombro de mi padre y la retiro despacio para ver adonde nos dirigimos. No veo del todo bien, las lágrmas de mis ojos me nublan la vista, pero recuerdo este camino, lo he recorrido antes...
-Papá, ¿a dónde vamos?- un grito se escapó de mi boca -Aahhhhhhh!!!!!!
-Vamos a la cas de los Everdeen, para que te cure la Sra. Everdeen, la madre de Katniss. A propósito, ¿estás bien?
-Noo, me duele mucho- digo, esbozando  una mueca.
Mi padre se detiene en seco y me golpeo contra su pecho, llama a la puerta y una mujer rubia la abre. Tras ella hay una pequeña niña rubia de ojos azules que nos mira preocupada, cuando la miro se esconde tras su madre.
-Pasen-Mi padre hace lo que le dice y la Sra. Everdeen cierra la puerta tras nosotros.- ¿Qué le ha pasado a su hijo, Sr. Mellark?
- Se calló por la escalera, creo que se ha torvido el tobillo.-contesta mi padre.
-Ponlo sobre la mesa para que vea el tobillo-dice la Sra. Everdeen señalando la cocina.
Cuando mi padre se adentra más en la casa veo que las únicas que están en la casa en este momento son la Sra. Everdeen y su hija pequeña.
Mi padre me deja en la mesa y de nuevo un dolor intenso vuelve a recorrerme el cuerpo cuando mi pie toca la mesa. La Sra. Everdeen se acerca a mi y me examina el tobillo. Luego se dirige al armario y saca un pequeño tarrito de cristal donde hay un ungüento casero, que me hunta en el tobillo con cuidado. Luego me lo venda y le da el tarrito a mi padre.
-Cambiale la venda y ponle esto cada ocho horas, le aliviará el dolor.
-Gracias Sra. Everdeen. Tome esto-mi padre le tiende un saquito, supongo que tendrá pan dentro.
-No se moleste, no ha sido nada lo que he hecho por su hijo.-le dice la Sra. Everdeen a la vez que le entrega el saquito.
-Insisto.-contesta mi padre devolviendole de nuevo el saquito. Se da la vuelta y se dirige hacia la puerta. Sale y le dirige una última sonrisa agradecida a la madre de Katniss.
Cuando ya estamos saliendo de La Veta vuelvo la vista atrás y veo a una niña con dos trenzas castañas corriendo tras su padre.
Katniss.
Si hubiéramos tardado un poco más nos habríamos encontrado.
El resto del camino hacia la panadería mi padre no dice nada. Volvemos a entrar por la puerta de atrás y mi padre me sube a mi habitación y me deja en la cama diciéndome que descanse y que en ocho horas volvera a cambiarme la venda del tobillo.

domingo, 23 de junio de 2013

La vida de Peeta antes de los Juegos: Capítulo 4.

Bueno aquí os dejo el Capítulo 4 de ''La vida de Peeta antes de los Juegos'' después de mucho tiempo que llevamos sin escribir. Esperamos que os guste ;)





Capítulo 4
Me despierto al alba con el primer rayo de luz que entra por mi ventana. Tengo sueño, aun así me levanto. Cojo la ropa, me visto y bajo a desayunar. Mi padre tiene que estar horneando, el olor a pan llega hasta las escaleras. Cuando llego abajo veo que mi madre aun está durmiendo así que con suerte y comeré pan tierno. Me acerco a mi padre y me ofrezco a ayudarle. El me da un trozo de pan recién horneado y me pide que le de forma a la masa que hay encima de la mesa. Me como el trozo de pan que me ha entregado mi padre y voy hacia la mesa. Comienzo a amasar la masa del pan. Está fría, aun así es agradable.
Ya llevo unos cinco minutos amasando, es hora de darle forma. Le doy una forma extraña así que lo hago una bola. Sigo intentando darle una forma ''normal'' al pan sin mucho éxito. Mi padre, que me está observando se acerca a mi y coge la masa y le da una forma perfecta agilmente en menos de un minuto.
-Anda Peeta, duerme un poco, hoy no tienes que ir clase.-me dice mi padre muy amablemente.
-No tengo sueño. De todos modos no conseguiré dormir.
-Pues acuéstate y descansa. Tu madre irá a despertarte en poco tiempo.
-Pero si no...-no puedo acabar la frase porque mi padre me interrumpe.
-Sube ahora mismo sin rechistar Peeta Mellark, si no quieres que llame a tu madre.
La idea de que venga mi madre me atemoriza ya que no es muy agradable. Así que me doy rápidamente la vuelta y subo corriendo las escaleras procurando no hacer ruido.
Me tumbo en la cama y cierro los ojos.
Oigo unos gritos no muy lejos de mi. Me he quedado dormido y mi madre me está llamando.
Abro los ojos y me levanto rápidamente. Mi madre está plantada en la puerta.
-Levántate y ve a ayudar a tu padre con el pan.-me dice con su tono enfadado habitual.
Asiento, y se va hacia abajo. Voy hacia abajo y al llegar mi padre sigue horneando pan así que amaso el pan que hay en la mesa.
Ya he amasado todo la masa de pan que había en la mesa y como no consigo darle forma mi padre me dice que me valla a jugar con mis amigos antes de que venga mi madre de la panadería.
Salgo corriendo por la puerta de atrás y voy a La Veta para ver si veo a Katniss. Al llegar veo que su madre está jugando con la hermana pequeña de Katniss, Prim. Segundo después aparece Katniss con flores en la mano que había recogido al lado de la alambrada y se las entgrega a su madre que le da un abrazo y un beso en la frente.
No soy capaz de decirle que venga conmigo a jugar así que me voy sigilosamente sin que vean.
En diez minutos estoy cerca del colegio y me voy con mis amigos que están allí jugando. También está Delly y otras niñas de clase jugando con flores.

Al final del día me voy a la cama, mañana será otro día, puede que hable con Katniss, o puede que no.

lunes, 13 de mayo de 2013

La vida de Peeta antes de los Juegos: Capítulo 3

Ya llevo una semana en el colegio y tengo muchos amigos.
Hay una chica en la clase que se llama Delly, su pelo es rubio y sus ojos verdes.Es muy simpática.
Ha tocado el timbre, significa que es la hora del recreo. Salgo de la clase con todos mis amigos y andamos por el pasillo hasta la puerta del recreo. En el patio, nos vamos a uno de los laterales donde hay un pequeño muro ancho que usamos de banco.
No presto atención a lo que dicen mis amigos porque ella acaba de salir, es Katniss, y como siempre, está sola. Durante estos días ha estado sola, excepto algún día que Madge Undersee se ha acercado a ella(Madge es la hija del alcalde del distrito y también está en mi clase).
Katniss está allí, en el otro extremo del patio, sentada en el mismo muro en el que estoy yo pero en otro sitio diferente. Tiene la mirada perdida en el suelo, sus dos trenzas castañas caen sobre sus hombros. Lleva un pantalón marrón, como de pana, y una camiseta verde oscuro.
Me he quedado mirándola, sin darme cuenta, de repente alza la mirada y durante un segundo se cruza con la mía, pero inmediatamente la aparto.
Delly ha aparecido al lado mía casi sin darme cuenta. Me doy cuenta de que me he puesto tan rojo como un tomate así que bajo la cabeza casi de inmediato.
-¿Te pasa algo Peeta?- Alcé la cabeza para contestar, pero seguía estando rojo.
-No, nada, ¿por qué preguntas?- Lo he dicho en un tono nervioso, espero que se lo crea.
-¿Seguro Peeta? Pareces nervioso.
Lo ha notado.
-Seguro, Delly, no te preocupes.
Sonó el timbre, tenemos que volver a clase.
Ahora nos hablaran un poco de la ''Historia de Panem'' . Como somos pequeños no nos hablan mucho sobre ello pero nos dicen que hace muchos años huno una guerra entre los distritos y el capitolio y así nacieron los Juegos. La maestra nos prometió que dentro de un par de años nos lo explicaran con más detalle.
Las horas que quedan de colegio no presto mucha atención, pues me paso el rato mirando a Katniss, no se por qué, pero no puedo dejar de pensar en ella.
Al finalizar las clases vuelvo a casa, y otro día más observo como Katniss regresa a la suya.
Al llegar a casa papá me pregunta como me ha ido el colegio y luego le ayudo a hornear pan.
Al anochecer estoy muy cansado, así que me voy a la cama, hoy es viernes, mañana no hay clases.

domingo, 12 de mayo de 2013

La vida de Peeta antes de los Juegos: Capítulo 2


Llega la hora de ir otra vez al colegio, ya se que no es el primer día, pero sigo estando nervioso, quizás sea porque volveré a ver Katniss, o porque es el segundo día, simplemente, pero no lo sé. Mi padre no puede llevarme, asíque voy con mi madre, esperemos que no monte un espectáculo como cuando llevó a mi hermano.
Por fin llegué. Hoy pretendo hacerme amigo de aquella chica llamada Katniss, pero no estoy seguro si me atreveré a acercarme siquiera. Cuando por fin la veo, me doy cuenta que está hablando con Madge, la hija del presidente. Ya no me atrevo, como me voy a acercar con Madge delante.
Hoy pretendo estar lo más lejos de ella posible, ya que me da vergüenza acercarme cuando creo que antes se dió cuenta de que la estaba mirando.
Cuando termina el cole, vuelvo para casa algo triste, pero no dejo que mis padres y hermanos lo noten, ya que no quiero tener un interrogatorio. Me escabullo por la puerta trasera en dirección mi cuarto, cuando un minúsculo detalle estropea mi perfecto plan: mi hermano siempre vigila esa puerta. Por suerte para mí, solo pregunta como me ha ido, y se olvida de por donde entrado. Una vez dentro de mi cuarto, destapo mi cama y espero a que mis ojos se cierren, rendidos por el cansacio y por el sueño, olvidar este patético día y que mañana ocurra algo mejor, algo más interesante y menos patético y relaccionado conmigo.

La vida de Peeta antes de los Juegos: Capítulo 1

Mi nombre es Peeta Mellark,vivo en el Distrito 12,en Panem. Mis padres son panaderos así que vivo en la panadería de mi distrito. Tengo dos hermanos mayores. Mi madre es mala con nosotros, siempre nos está riñendo por algo. Mi padre,sin embargo, es muy bueno.
Hoy es mi primer día de colegio y estoy bastante nervioso.
Mi padre viene a despertarme para ir al colegio así que me levanto y como un trozo de pan. Cuando ya estoy preparado salgo acompañado de mi padre de la panadería y nos dirigimos hacia el colegio.
Al llegar al colegio, veo a muchos niños con sus padres, estoy mirando a todas partes sin prestar atención a mi padre pero me asusto cuando me habla de repente:
-¿Ves a esa niña?-me dice señalando a una niña de mi misma edad y altura que va un vestido rojo de cuadros y con os trenzas-Se llama Katniss y yo estaba enamorado de su madre pero se fue con un minero.
-¿Y por qué se fue con el minero teniéndote a ti?-pregunté.
-Porque cuando el cantaba los pájaros callaban para oírle cantar.
Llegó la hora de ir a clase.
Ahora vamos hacia la clase de música, todos los niños caminamos por el pasillo. Entramos en la clase y cada uno se sienta en una silla.
-¿Alguien se sabe la canción del Valle?-preguntó la maestra.
Entonces vi como la mano de Katniss se alzaba como un rayo. La maestra la hizo subir a la silla.
Katniss empezó a cantar. Tiene una voz preciosa. De repente me doy cuenta de algo, los pájaros ya no cantan, han callado. Han callado para oirla cantar, como con su padre.
A la hora del recreo me voy con los niños de la clase para hacer amigos. Entonces la veo, Katniss está sola. Me gustaría decirle que viniese, que no estuviese sola, pero no puedo, hoy no.
Al finalizar las clases la vuelvo a ver y sin que nadie me vea la sigo hasta su casa. Cuando ha entrado en su casa de ''La Veta'' (la peor parte del Distrito 12) vuelvo hacia casa después de mi primer día de colegio.